Allí Mis Pequeños Ojos

by Guillermo Franco

 

 

Allí Mis Pequeños Ojos

by Guillermo Franco

Instantáneas de la vida cotidiana, perpetuadas por el ojo del fotógrafo. Lo real -inaprensible- se revela ficción. Lo invisible -esencial- se aprecia merced a la imaginación. Lo nimio, lo banal, lo superfluo... todo ello cobra valía cuando hay asombro. Tomas directas. Espontáneas. Vívidas. Una colección de estampas en blanco y negro, que colorean un tiempo y un espacio. El voyeur presta su mirada al auteur. El deambular, si es atento, se cobra imágenes bellas, memoriosas, memorables; de esas que encapsulan gracia, ironía, sensibilidad y ternura. Por supuesto: el ahora se hace siempre. Y sí -dígase de este modo-, lo efímero hace a lo eterno.
" “Guillermo Franco tiene una gran capacidad, casi infantil, para sorprenderse y sorprender. Captura rápido circunstancias que producen sonrisas, por el contenido gracioso o irónico de la anécdota, por los disparatados encuentros que surgen, espontáneos, a diario. Sus fotografías se revelan ingenuamente provocadoras. Deja libre al pibe inquieto que conserva en su interior, y enlaza esa forma de trabajar con la observación atenta y la idea de travesura. La travesura de mostrar lo fugaz, lo que el distraído no ve, lo que la persona ocupada con “las cosas importantes de lo cotidiano” no percibe."
"Su exploración tiene, además, otro punto de contacto con los grandes maestros del género: el convencimiento de que solo con enorme constancia y muchas horas de trabajo de campo, se accede a una buena obra. Tal perseverancia no opaca -todo lo contrario- el disfrute ante cada hallazgo, ante cada intento, ante cada toma. El caminar sin rumbo, con mirada siempre atenta y curiosa, lo lleva a cristalizar en imágenes, fragmentos de la condición humana, retazos de existencia, recortes llenos de gracia, de sutileza y de amor."
(Juan Travnik – La travesura)"
""Un merodeador empedernido del candor, la inocencia, la sola transparencia.
La metrópolis se vagabundea, se aprehende, se vive en una fotografía.
El desánimo de un paseante, el estupor de un crío, la sorpresa de un animal…
Imposible discernir qué habita lo real, qué es pura imaginación.
Gestos. Guiños. Desvaríos de flâneur.
Desmayos de la racionalidad por la perduración de algo que, en el mundo cotidiano, ni siquiera es previsible y -es cierto- siempre huye."
(María Paulinelli – Allí mis pequeños ojos)"