Asado de Obra

by Ana Ribas

 

 

Asado de Obra

by Ana Ribas

Caminar escuchando música por las veredas rosarinas es la terapia que mejor le hace a "la hormiga", mi verdadera personalidad. Toparse en cada baldoza con vida cotidiana, real, anónima. Observar, oir, tocar, encontrar, mirar el piso, mirar a los ojos, sonreir : SERENDIPIA.
Aquel día, el olfato heredado de mi abuela, me jugó una buena pasada. Se sintió olor a mi país, ASADO. De repente un humo salía por encima de un muro de revoque gris sin terminar. Un humo con olor a viernes.
Enseguida mis ojos enfocaron unas manos llevando dos gaseosas, que desaparecieron detrás de un portazo con ruido a chapa. Aceleré el paso y golpée. Me abrió "Cachete". No tuve que explicarle mucho, me dejó pasar.
Todos estaban de buen humor, era viernes. Apenas crucé esa puerta pude sentir que estaba por formar parte de una de las grandes tradiciones de nuestros constructores de hogares, LOS ALBAÑILES.
Los viernes, mientras unos siguen pegando ladrillos con cemento, otros se encargan de cocinar. Y cuando llega el momento, la obra deja de girar, el tiempo se frena y se transforma.
Se saborea, se charla, se rie, se bromea, se comparte, se descansa. Se sigue una tradicion bien ARGENTA : "El asado de Obra".
Caminé de regreso a casa saltando de alegría, riéndome, sin música, y con la panza llena.

Viernes 11 de junio 2021, Rosario, Argentina.

Gracias Cachete, Fernando, Ramón, Nelson,
Fredy y Beto por compartir conmigo
ese momento tan de ustedes.