Antiguos Carnavales - Coloridas fantasías de género

por Adriana Palomo

Antiguos Carnavales - Coloridas fantasías de género - Portfolio fotográfico de Adriana Palomo publicado en el Año 2 Nro 4 del mes de Febrero 2018
Las festividades siempre representaron una concepción del mundo y del tiempo cósmico e histórico. El Carnaval tiene su orígen en fiestas paganas, como las del buey Apis e Isis en Egipto, las dionisíacas griegas, las bacanales romanas o las fiestas celtas del muérdago. En la Edad Media renació esta festividad pero vinculada al calendario de la Cuaresma cristiana que extremaba el ayuno y la abstinencia. En las grandes ciudades llegaban a durar tres meses, y como desde su orígen, la calle, el lugar del pueblo, continuó siendo su escenario esencial. Reapareció Momos, el dios griego de la sátira y la difamación, para burlarse del los representantes del poder y la riqueza. Las formas y símbolos carnavalescos se mofan de las verdades y las autoridades dominantes. El Carnaval es la abolición provisional de jerarquías, reglas y tabúes. Suspende la vida cotidiana, confunde los lugares sociales, las barreras infranqueables de condición, fortuna, ocupación, edad y sexo. Humanos vestidos como animales, hombres como mujeres, sirvientas como princesas. Está en las fronteras entre el arte y la vida, a la que representa con los elementos característicos del juego. Es una vida festiva, ambivalente, sarcástica, burlona. Con el ascenso de la burguesía el Carnaval, al sublimar el ocio y el despilfarro se convierte en subversivo de la lógica burguesa.

 

En Argentina hubo registros en los primeros daguerrotipos y ambrotipos (1843- 1860), y esta retratística explotó al coincidir (1900-1940) la popularización del post-card con el esplendor del Carnaval. (1900-1940). En Buenos Aires se concentraban los grandes estudios fotográficos y otros prosperaban en ciudades y poblados provinciales. Hasta mediados del siglo XX en los días de Carnaval se formaban largas colas en las puertas de modestos estudios y los màs,prestigiosos - Witcomb, Florencio Florencio Bixio y Cía., Bixio y Castiglioni, Garro y Merlino, Zuretti & Chandler, Epifani , Fritz y Franz , Rodín, Graf y Kitzler. Para todos era la ocasión de cotizar muy bien su trabajo. Para captar clientela competían en talento artístico, decorados y maestría en el retoque de las fotografías. Por las dificultades técnicas y el peligro de caer en el ridículo, corrían con ventaja competitiva los estudios fotográficos que contaban con mejor infraestructura: galerías de pose amplias y con variedad de decorados, maquilladora y peinadora, laboratorio, personal altamente calificado para iluminado y retoque. Presentaban las fotos en modestos postcard sueltos, o en carpetas de cartulina impresa o gofrada; los grandes formatos o Mammoth Plates (24x36, 27x 42) se enmarcaban. Desde los primeros daguerrotipos rioplatenses las tècnicas del retoque e iluminación tuvieron gran difusión y calidad, con la única limitación del poder adquisitivo del cliente. Incluso en modestos estudios barriales podemos encontrar piezas de una extraordinaria calidad.
En ellas pervive el orígen de la fotografía como hija de la pintura. De la que Jorge Luis Borges dijo que es “una imitación de tercer grado”, produce un fantasma de figuras pintadas, "que parecen vivas, pero no contestan una palabra y las preguntas que les hacen". Leer mas...

 

 


 

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