La Historia comienza con registros de escritura y, el resto de la cultura humana sin la escritura constituye el ámbito de la Prehistoria.
Su aparición determina la presencia de textos coherentes que marcan la "historicidad". Si nos transportamos en el tiempo, Cuba parece haber comenzado a escribir su historia un 1ro de enero de 1959 con el fin de un régimen dictatorial y el inicio del gobierno revolucionario, gesta iniciada por líderes de la Revolución cubana. Había triunfado la Revolución y su llegada dio lugar a una serie de transformaciones sociales, políticas y económicas que aún se continúan inscribiendo en la historia de Cuba, y de la humanidad.
Quizás, por ello Cuba se ve diferente, palpita por sí misma, por su pasado, por su presente, por la historia de su gente. Cada persona vive de tal manera que es igual y diferente a la vez.
El día puede comenzar con soledades contemplativas, más tarde, niños jugando en las calles llenos de promesas de futuro, trabajadores que realizan su tarea con dignidad, que se toman unos minutos de descanso y quizás reflexionan sobre el día, como cualquier otro, con gente sola en las veredas y balcones o algunos grupos que prefieren juntarse para hacer nada o simplemente sentirse acompañados en su cotidianeidad.
La noche es mágica, parece inmóvil, pero el silencio se llena de una música lejana que lo rompe e invita a buscar el lugar de encuentros. Un halo de misterio inunda las calles y traspasa cada esquina, la noche envuelve, embriaga de ganas de ser parte de esa alegría que trae consigo, que es parte ineludible de ella.
Lo cierto es que cuando la noche termina, todo vuelve a empezar, quizás con soledades que contemplan, o con pájaros volando el mismo cielo que comenzó a escribirse varios años atrás. Cuba es inefable, tal vez, por su historia, su gente, su esencia o porque, como una vez escuché decir..."Hay poesía en cada esquina"...