Asoma El Bajo Galván

por Jere Giordano

Asoma El Bajo Galván - Portfolio fotográfico de Jere Giordano publicado en el Año 2 Nro 11 del mes de Septiembre 2018
Asoma el Bajo Galván: Entre una calle que discrimina y un privado que limita
La calle Viamonte de la capital correntina tiene la particularidad de ser una de esas extensiones que puede clasificarse como un muro, uno imaginario, un límite, que divide al barrio Galván del Bajo Galván.
Caminar en dirección hacia donde termina la calle, justo en una canchita y un muro, hace observar que a la derecha está la delegación municipal del barrio, justo debajo de las viviendas en bloques bien diseñadas del Galván. Pero a la izquierda un sinfín de casas precarias que se van descubriendo entre las plantas, los pasillos de tierra y ladrillo picado, hasta llegar a orillas del Río Paraná.
Así crece el Bajo Galván, a la mirada gacha de los dirigentes políticos y gobiernos de turno, pero no de los vecinos y principalmente de los responsables del merendero Santa Lucia, Miguel Antonio Lopéz y su esposa Esther Vallejos.
Juntos le dieron vida al merendero del barrio y en la actualidad son el corazón que alimenta a los niños y jóvenes que se acercan todas las tarde por la merienda y a veces por la comida. "No tengo muy en claro en mi memoria cuando comenzó todo, si sé muy bien cual fe el objetivo. Nosotros nos dimos cuenta que había punteros políticos que hacían negocio con la gente del barrio, por ejemplo bajaban mercadería a través de gestiones gubernamentales pero nunca llegaban a los vecinos. Nunca les interesó ocuparse de las necesidades", explica Miguel mientras cose una pelota de fútbol con las mismas manos que hace poco tiempo hizo el techo del galpón donde los niños disfrutan de su merienda todas las tardes.
Mientras Esther, en un día particular, porque no suelen cocinar, hace un arroz con pollo para los niños que disputan un torneo de fútbol en la canchita que supieron levantar con esfuerzo. Mientras los chicos juegan, quizás uno de los partidos más importantes de su infancia, contra el barrio Patono Uno, los jóvenes y adolescentes se acercan a ver el partido e improvisan alguna que otra ronda a pase de pelota para no aburrirse.
Los vecinos que no le temen al frio y arrancan el mate de la tarde acomodan la silla para el lado de la canchita para ver un partido diferente. A Miguel la nostalgia lo acompaña y viendo tal suceso de empatía entre los vecinos, los niños y el merendero se acuerde que: "en el 99, con la intervención nos sacaron el comedor, nunca supimos bien cuál fue el motivo. Pero ya no teníamos apoyo de nadie, habíamos conseguido las cuestiones jurídicas a través de gestiones con el gobierno provincial y en ese entonces también realizábamos tares para enfrentar las inundaciones y otros problemas".
Para el 2001, luego de la intervención el gobierno de la provincia, a través de la voz de su nuevo gobernador, Ricardo Colombi, reconocía que Corrientes no había salido aún de la asfixia fiscal. Fue tan desbastadora la crisis económica de la década del 90 que ni si quiera la autogestión de los comedores y merenderos alcanzaba. En ese entonces y después el merendero Santa Lucia siguió, de una u otra manera su tarea: "seguimos haciendo merienda, copa de leche, campeonatos de fútbol para festejar el día del niño. Cuando tuvimos ese problema de la intervención nosotros no dejamos de hacer cosas, una vez a la semana por lo menos hacíamos algo, merienda los sábado o comida", explica Miguel mientas pasa la aguja por el ojal de la pelota que mas que unir ese cuero parece querer atravesar el muro imaginario que traza la calle Viamonte entre el barrio Galván y el Bajo Galván.
"Cuando todo comenzó, lo que se ve como el merendero, era un rancho, un terreno baldío al lado que tenía una construcción vieja comida por termitas, incluso todas las casa del barrio estaban así", cuenta el responsable del merendero Santa Lucia. Las cosas cambiaron un poco pero ni los vecinos ni quienes visitan el Bajo Galván pueden dejar de mirar la diferencia del otro lado de la calle. En el bajo no hay luz pública y los días se terminan más rápido. Las viviendas precarias que componen el barrio llegan hasta orillas del Río Paraná, las personas van arrastrando sus vidas hacia el agua porque hacia los costados los detiene un terreno privado abandonado del cual es dueño la empresa Baggio, con la cual no hay posibilidades de negociar y una arenera que ocupa casi la mitad de los terrenos. Esa es una de las situaciones que a Miguel López le tare roces con otros. "Tenemos muchos roces y enemigos que no queremos, ellos creen que somos sus enemigos. A mi Fabián Ríos me amenazo de dejarme sin trabajo por cuestiones del comedor". Pero hace dos años atrás que miguel decidió olvidarse un poco deseos roces y su hija, Nadia López, fue importante. "Ellanos dijo para comenzar a publicar pidiendo ayuda porque ya no dábamos más económicamente. Nuestra situación, en ese momento no era buena, yo no tenía planta permanente en mi trabajo como tengo ahora. Ahora si puedo dedicarme. Pero nos ayudó mucho la entidad pública del caso, nos empezaron a mandar abrigos y ropa para los chicos, calzados, la comida. Nosotros siempre priorizamos la leche, aunque la comida no hacemos todos los días y con el apoyo escolar los niños viene mucho". "También fue de gran ayuda que un día vino una señora que para nosotros es más que una amiga, Verónica Díaz, que nos trae la leche, manzanas, pañales, las chapas con la que hice el techo del tinglado, otros nos donaron los ladrillos y así fuimos levantando el merenderonosotros mismos" explica Antonio con orgullo.
Así crece una familia y las demás del Bajo Galván, el barrio y el merendero. En Corrientes la creación de barrios y viviendas no es una política de los gobiernos de turno, más bien es la voluntad y la necesidad de las personas, que además es un derecho humano, de vivir de manera digna y organizada. Es por eso que el enfrentamiento entre la propiedad privada (que es mucha) choca constantemente con los intereses del pueblo correntino y sólo la voluntad organizada de quienes toman los terrenos, las necesidades y las ilusiones hacen posible la creaciones de barrios. Leer mas...

 

 


 

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