El valle de traslasierra, en la Provincia de Córdoba, no está quieto en el tiempo, avanza, pero a una velocidad menor que otros lugares turísticos de dicha Provincia, por fortuna. Quizás ello se explique en su complicado acceso, debido a esa casi interminable y fabulosa muralla natural que lo protege en algún sentido del hombre, las máquinas y la tecnificación.
Allá por mediados del siglo XIX, y según cuenta la historia del pueblo que hoy lleva su nombre -Villa Cura Brochero-, el ahora santo -José Gabriel del Rosario Brochero, “el cura gaucho”- abrió el paso desde la Ciudad de Córdoba a través de las altas cumbres de las sierras cordobesas .El camino que hoy se conoce como “Camino de las Altas Cumbres” (y que es el único camino asfaltado que existe para cruzar desde Carlos Paz y Alta Gracia hasta Mina Clavero, Villa Cura Brochero y otras localidades del valle de traslasierra).
Hoy en día traslasierra tiene un sentido especial para quien necesite reencontrarse con su fe. Sin embargo, no sólo de religión vive el valle, sino que también quien busque naturaleza, bienestar, paz y paisajes que son dignos de ser contemplados por horas, así como su naturaleza y su gente, que lejos de estar quedados en el tiempo, gozan de una vida sin prisa y con el envidiable disfrute de no correr tras nada, sino simplemente disfrutar de lo que los rodea, que es demasiado.
Si bien hoy por hoy el turismo intenta apropiarse de este oasis y acaudalados invierten en sus tierras, y nuevas tendencias alimenticias y vendedores de bienestar intentan asentarse en este lugar, lejos, muy lejos, de todo esto permanecen en su lugar, quedados en el tiempo, personas como “Atilio López”, reconocido ceramista, no sólo del valle de traslasierra sino también