La fotógrafa norteamericana Diane Arbus dedicó la mayor parte de su trabajo durante la segunda mitad del siglo XX a retratar a varios de los sectores de la sociedad americana, particularmente la neoyorquina, a los excluidos del sistema, a los raros, a sus "Freaks".

Su trabajo fue controversial, algunos lo registrarían como incómodo y perturbador, mientras que otros lo considerarían como sensible y profundamente humano, al aproximarse a realidades que para otros pasaban totalmente desapercibidas o simplemente era ignoradas y escondidas de acuerdo a los preceptos sociales y morales establecidos en esa época.

Arbus era audaz y transgresora, abordaba a sus sujetos de forma comprometida y se relacionaba con ellos busando ser aceptada e integrada a sus vidas para conseguir así sus fotos. Se interesaba en enfermos mentales, deformados, personas excéntricas, en los que ella buscaba la parte más expresiva de sus rarezas.

La autora no ponía el foco en lo bello y en lo estético, sino que se orientaba hacia aquello que al mundo le resultaba grotesco, marginal, diferente y vergonzante, pero lo hacía con un enfoque humano. Esto hizo la diferencia con respecto al trabajo de otros fotógrafos que ya abordaban esa temática desde ópticas mas predecibles.
Por lo expuesto Diane Arbus es considerada como una revolucionaria e integra la lista de los pioneros de la fotografía documental y callejera en el revolucionado Siglo XX en que le tocó vivir.