En una ciudad tan única como Ushuaia se encuentra el Tren del Fin del Mundo recorriendo los últimos 7 km del que fue el tren de los presos. Cuando me recibió la nevada en la estación , nunca pensé que sería  el anuncio de un viaje tan maravilloso. Ver todo el despliegue del tren y el paisaje, era como atravesar el tiempo en un segundo o zambullirme en una película. De la mano de Oscar que cálidamente nos guiaba, mientras la locomotora Porta nos trasladaba para poder admirar el contraste entre  el cementerio de árboles y el bosque,   los blancos y negros del camino nevado, los caballos pastando donde podían y el agua, siempre el agua,  que es vida que construye, destruye y fluye nos permitió viajar en esta locomotora a vapor viviendo así sensaciones irrepetibles.