El Estado Narcótico de las Cosas

 

El Estado Narcótico de las Cosas

Publicado en el Año 3 Nro 9 del mes de Julio 2019 pág.60

 

 Estaba perdida deambulando de sueño en sueño en una profunda narcolepsia, la tierra comienza a crecer a su alrededor, la abraza en su cama de arena y piedras. El cuerpo se retrae al inicio, vuelve a envejecer como se hace joven, pétalos ramificados salen de los tilos de su piel, el cabello cubre el rostro de la incertidumbre, hace frío, el aire se humedece mientras baja la marea de los cerros del sacrificio. Camina descalza sobre los cactus para no despertar, se desprende como una planta que genera su propio oxígeno, creadora y destructora desde el vientre, nacida de las raíces que crecen bajo los árboles y sus sombras proyectadas sobre el valle de la muerte donde se origina la vida. Cansada de caminar por laberintos, se duerme en las insospechadas atmósferas del estado narcótico de las cosas, lo etéreo se hace eterno, el ego desaparece entre la inmensidad que le rodea, aunque es sólo ella como señal de su propia existencia. Es planta, árbol, tierra, humedad, piedra, nube, espina y llave entre mundos que existen a la vez; muerte, vida, sueño y naturaleza.

 


 

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