El oficio de darle cuerda al tiempo

por Amelia Presman

El oficio de darle cuerda al tiempo - Portfolio fotográfico de Amelia Presman publicado en el Año 2 Nro 9 del mes de Julio 2018
Ramón Santamarina es relojero hace décadas, un oficio aprendido por correspondencia desde Corrientes y validado en Buenos Aires con exámanes que incluían reparación, montaje y elaboración de piezas inexistentes. Este trabajo requiere exactitud quirúrgica: los relojes de péndulo deben permanecer en una posición fija para operar correctamente ya que cualquier desplazamiento afecta su movimiento y provoca imprecisiones en el funcionamiento.

Santamarina sostiene el mecanismo interior de un reloj de péndulo Junghans, empresa que en 1861 comenzó a fabricarlos en Schramberg, Alemania. Algunos, como éste, llegaron a Corrientes hace más de cien años. Y aún funcionan. Pero son pocas las familias que aún conservan estos relojes, hoy reemplazados por aparatos electrónicos, o con mecánicos de piezas plásticas, en detrimento del oficio, casi extinto.

Desarmar y luego volver a armar todo el mecanismo lleva alrededor de tres a cuatro jornadas, de entre seis horas y ocho horas diarias. La relojería es un oficio artesanal no siempre reconocido. De hecho, Ramón ha trabajado en instituciones públicas en las que ni siquiera recibió paga.

La llave se inserta en una de las dos ranuras de la esfera del reloj. Una controla la hora, la otra controla la sonería. Santamarina, uno de los últimos relojeros de Corrientes, escucha con atención los mínimos sonidos que brotan de la caja de madera lustrada, controlando el trabajo finalizado.

Delicadeza y paciencia son dos cualidades indispensables para poder cumplir con la tarea de darle cuerda al tiempo. Leer mas...

 

 


 

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