La escuela de Eduardo Molina está hace más de 20 años en el barrio de Villa Adelina, Gran Buenos Aires, sobre la calle Piedra Buena al 1434, a cuatro cuadras de la estación del tren FF.CC Belgrano de dicho barrio.

Su director, Eduardo, tiene una consigna clara: sacar a chicas y chicos de las drogas, de la calle o de situaciones difíciles. El entiende el deporte como una actividad de superación personal, y por eso, insiste a las y los alumnos para que no falten a las clases o que vayan todo lo que puedan, como sea. Por que entiende que esa perseverancia, es aplicable a la vida en general.

La Escuela de Boxeo se sostiene a través del subsidio del Estado Provincial y los recursos no precisamente llueven, como si lo hacen los techos de chapa del gimnasio un día de lluvia. Bolsas "recauchutadas", como dice Eduardo, mancuernas de concreto a falta de pesas, paredes rotas, goteras, peras descocidas, guantes encintados o una heladera como elemento de seguridad para guardar los elementos de práctica, son solo algunas de las muestras de la falta de conciencia por parte de las autoridades, sobre lo transformador que puede ser en la vida de las y los jóvenes el deporte.

Todo esto no es impedimento para que Eduardo pueda sacar lo mejor de cada alumna y alumno, y hacerlos entrenar como futuros campeones. Esta es la Escuela de Eduardo Molina, y así es un día de práctica en su gimnasio.