Este lugar obsoleto permanece, a pesar de su completa desafección de la actividad. Privado de futuro, dedicado al olvido, como un yacimiento arqueológico transforma sus despojos en memoria. Entre herrumbre y galpones esqueléticos, se esconde la tragedia. Nuestra tragedia.

Icono del progreso y la pujanza el ferrocarril en Argentina siempre fue un territorio de disputa política e ideológica. Paradójicamente puede ser sinónimo de estado en construcción o en destrucción.

Una mirada al pasado a través de sus cicatrices, cada imagen es una huella en la memoria y se resiste a ser abandonada. Un espacio de ilusiones y promesas desvanecidas que hecho presente nos interpela y donde sólo nuestros ojos pondrán justicia.

Guillermo Castro