Fuego en La Comarca

 

Fuego en La Comarca

Publicado en el Año 5 Nro 9 del mes de Julio 2021 pág.6

 

 Durante la temporada de incendios en la Patagonia Argentina, coincidente con los meses de verano, la Comarca Andina del paralelo 42 sufrió el efecto de varios incendios forestales de magnitud, que afectaron miles de hectáreas de bosque nativo, bosque implantado, animales, estructuras, edificaciones y en el caso particular del incendio de Las Golondrinas, en la
Provincia de Chubut, el fuego afecto cientos de hogares y causo inclusive la pérdida de vidas humanas.

Más allá de lo virulento de la actividad de fuego durante esta temporada, debemos tener en cuenta que los incendios forestales constituyen un disturbio recurrente en esta zona.

Dadas las características del lugar, en cuanto a clima, orografía y vegetación, se puede afirmar que este lugar de la Patagonia es propenso a experimentar incendios y los eventos ocurridos este verano, no fueron situaciones aisladas y/o inusitadas, sino que forman parte de un régimen.

Partiendo de esta base, resulta interesante resaltar que las características del comportamiento agresivo de estos incendios, estuvo dada por la altísima disponibilidad de los combustibles, es decir, la vegetación. Debido a un déficit de precipitaciones de varios meses, sumado a las olas de calor que transitaron la zona, los contenidos de humedad de la vegetación muerta, viva y las capas de materia orgánica del suelo, se encontraban muy bajos en relación a los promedios y esto desencadeno en un comportamiento de fuego muy rápido e intenso, generando escenarios que escapaban a la capacidad de extinción de los servicios de incendios.

Mi nombre es Pablo Alcorta y trabajo hace 10 años en el Servicio de Prevención y Lucha contra Incendios Forestales de la provincia de Río Negro, con base en El Bolsón.

Mi función en este momento es la de jefe de cuadrilla y durante esta temporada me tocó trabajar en los incendios que se desarrollaron en nuestra jurisdicción y a la vez, prestar colaboración en sectores de los incendios de Chubut.

En paralelo con mi profesión como brigadista forestal, me estoy formando en el arte de la fotografía y durante las tareas en el campo, encontré la oportunidad de documentar nuestro trabajo desde adentro.

Debo decir que en todo momento la prioridad fue intentar llevar adelante mi tarea como brigadista, por lo que muchas tomas quedaron solamente grabadas en la memoria, pero los momentos en que realizar el registro fotográfico no comprometía la seguridad del personal ni de la operación, fueron aprovechados.

Registrar situaciones dinámicas como lo son los incendios forestales, constituye una tarea que obliga a formar parte y mimetizarse con ese dinamismo. Uno pasa a formar parte activa de los sucesos que van transcurriendo y a la vez intentando tomar capturas en momentos específicos, intentando sintetizar y transmitir con la mayor calidad posible el sentimiento de la escena y la situación. Quizás hubiera sido más cómodo poder dedicarme solamente a fotografiar, a registrar el incendio, el trabajo de las brigadas y de seguro el resultado hubiese sido de mucho mayor calidad, pero resultó muy interesante y desafiante el hecho de formar parte también y poder intercalar la fotografía como anexo a las tareas de control del fuego.

Las imágenes corresponden a los Incendios Cuesta del Ternero y el Boquete, en la provincia de Río Negro y fueron tomadas entre los meses de enero y abril de 2021.

Una reflexión como brigadista, como vecino de las localidades afectadas y como usuario de los bienes que están en juego en cada incendio, me lleva a pensar en que es necesario replantear nuestro paradigma en relación a la ocurrencia de este tipo de eventos. Sabemos que fuegos hubieron, hay y seguirán habiendo. De hecho en esta parte del mundo, así como en muchas otras, el fuego constituye un elemento fundamental en la cultura y es imposible de extirpar. Debemos incorporarlo como un elemento más dentro de los procesos naturales y debemos entender los diferentes niveles a los que estamos expuestos en caso de la ocurrencia de un incendio. La gestión de los paisajes que nos rodean, la distribución demográfica planificada, la educación, la prevención constituyen ejes fundamentales que pueden en un futuro, disminuir nuestra vulnerabilidad y reducir el impacto de los incendios en nuestras comunidades.

 


 

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