Gente de Tierras Altas

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Gente de Tierras Altas

Publicado en el Año 1 Nro 12 del mes de Octubre 2017 pág.63

 

 <i>"Hay gente que mira la tierra
y ve tierra nomás."
Atahualpa Yupanqui Allá están los Kollas…! En el horizonte lejano, donde el cielo y la tierra se unen en lo alto.

 

Ellos son los pobladores de la Puna, una etnia heredera de los habitantes originarios del Noroeste, consolidados durante todo el siglo XIX. Perdieron su organización comunitaria original y su núcleo, la familia extensa. La tecnología sustantiva como la cerámica fue expulsada de la memoria colectiva, mientras que su religión fue penetrada por el catolicismo ganancioso. Ya no visten como antes, salvo en poncho y ojotas. Sin embargo, son los auténticos portadores de la tradicional forma de vida andina.

 

Con un fuerte arraigo a la tierra, han mantenido, casi caprichosamente, patrones culturales como la economía pastoril de altura, la agricultura de la papa y el maíz, la recolección de la algarroba y la sal, la construcción de sus viviendas, la medicina tradicional y las técnicas de adivinación. Como expresando el derecho a la esperanza, sus erques, quenas y cajas suenan en cada ceremonia o festejo.

 

Lejos de algunas creencias urbanas que los presentan como sombríos, introvertidos, apocados o melancólicos, los Kollas tienen un espíritu abierto, una incansable capacidad de trabajo y un gran caudal de creatividad. Sus cuerpos y miradas muestras más fortaleza que indigencia. Mirarlos es, sin duda, participar de ese misterioso mundo andino.

 

La pacha mama es comienzo y fin. Sus innumerables creencias y rituales, su religiosidad ancestral, lejos de ser dominada por la nueva religión oficial, ha coexistido con ella, en una nueva forma de religiosidad popular. Ellos son los hijos del sol y señores de la tierra, raíces de la Puna, resistencia e identidad.

 

Gente de tierras altas es un homenaje a aquellos hombres, mujeres y niños de los Andes argentinos, donde la gente todavía es dueña del tiempo.

 

 


 

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