Grietas del Tiempo

 

Grietas del Tiempo

Publicado en el Año 5 Nro 2 del mes de Diciembre 2020 pág.72

 

 La vida de mi ciudad, el mar y la naturaleza ahora son solo referencias en las imágenes en la pared o ingresan a través de la televisión o la computadora. Busco los sonidos, los olores en mi memoria. El tiempo es lento, muy lento, pero paradójicamente, parece corto para las pocas y cotidianas tareas. Cuando te das cuenta, el día, la semana, el mes se ha ido y no puedes decir exactamente lo que hiciste durante esos interminables 30 días cuando comienzan a llegar las nuevas cuentas.

Desde niño mi vida es la calle, así que a los 61, trabajar duro, cerca de 12 a 14 horas al día no es un problema, por el contrario, es una alegría. Ver y conocer gente de diferentes partes del mundo, fotografiar personas son mis pasiones. En la fotografía me gusta el paisaje pero el elemento humano es lo que me mueve las caras son historias. Aunque me sintiera saludable a mi edad, pedaleando 150 km por semana, he decidido quedarme en casa. Han pasado cinco meses. La bicicleta, compañera callejera de fotografía, ahora envejece colgada en la pared. Este sentimiento de encarcelamiento es lo más duro.

La tristeza siempre busca una grieta donde intenta establecerse. Así que deambulo por la casa observando contrastes, caminando por las portadas de los discos de vinilo, por los nombres de las canciones y pienso en la vida que viví. Los objetos retroiluminados, las sombras, las flores, las especias, la espuma de cerveza, el hielo en el vaso, las semillas, la vecina, los niños que juegan en el garaje, los delicados gestos de la pareja al hojear un libro, son mis nuevos temas fotográficos. Soy tan afortunado de no vivir solo. Mi pareja, la alegría de nuestros gatos, unas pocas horas de sol en la terraza entre libros, una buena charla, una bebida y unos tapas, todo son como soplo de aire en esos momentos en que algo de nosotros muere para que pueda surgir algo nuevo.

 


 

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