Es un misterio que el Ser Humano, habitado por la palabra como esencia intrínseca, deje de descifrar y ordenar su mundo. Esa pérdida incomprensible de la conciencia que lo hace pertenecer a otro universo mental.
Son suficientes las informaciones superficiales de sus imágenes para vivir abstraído en el propio derrumbe de su vida, una rebeldía a lo irreal, que quizás busque respuestas sumergiéndose a las tinieblas de la mente.