Las muertes, tu propia muerte

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Las muertes, tu propia muerte

Publicado en el Año 1 Nro 7 del mes de Mayo 2017 pág.72

 

 Se cubren los ojos de la vaca para evitar que esté tensa y lograr que la carne sea más blanda.

 

Si se cubren sus ojos, qué queda por debajo? Por debajo de esa tela que encierra, que aísla, que (nos) protege del dolor en la mirada, del tormento de quien no elige morir, desarmado frente a una muerte impuesta. Por debajo de esa tela que facilita que la sangre brote al exterior como un último soplo de vida, ya sin vida. Por debajo de esa tela que anuncia un destino escrito por otro, donde la protagonista se resiste sin suerte a un final cuyo desenlace es el propio sacrificio. Entonces, debajo de esa tela, qué? Debajo de esa tela, unos ojos: abiertos o cerrados?, encendidos o apagados?, querellantes o vencidos? Debajo de esa tela, una mirada que se esconde, porque, podría ser consumada la muerte frente a unos ojos fijos suplicantes por seguir con vida? La mirada convertida en dedo que acusa, que culpabiliza, que denuncia la no elección de exponer un cuerpo a ser faenado. Debajo de esa tela, de ese retazo que cual manto envuelve, se niegan unos ojos sufrientes como si no ver aminorara el dolor, como si la incertidumbre por sí sola no generara terror, como si no supiera, como si la ausencia de mirada inhabilitara al resto de los sentidos y entonces el vacío, la nada, la falta de sensaciones fueran posible. Debajo de esa tela, de ese retazo que cual velo oculta, una mirada se borra como la imagen del negativo de una fotografía ante el exceso de luz. Entonces, debajo de esa tela, qué? Debajo de esa tela, la oscuridad, las sombras, la desesperación de una vida que se resiste a la muerte. Debajo de esa tela, unos ojos aún no preparados para duelarse, deshaciéndose en el último suspiro. Debajo de esa tela, un interrogante a quemarropa: se puede anular el dolor, anulando la vista?

 


 

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