Con la guerra de Mailvinas en la mochila

Memorias de la postguerra no es un libro sobre Malvinas. Es un libro sobre lo que nos dejó Malvinas. Sobre lo que recordamos de la guerra y sobre cómo la guerra impactó en aquellos que fueron.
¿Qué quedó de Malvinas? ¿Qué resonancias, persistencias, olvidos o silencios retumban y permanecen? ¿Qué ecos, rencores, objetos y amigos resisten el paso del tiempo? ¿Qué pasó cuando volvieron a sus casas los hombres que allí combatieron? ¿Cómo convirtieron sus experiencias vividas en recuerdos? ¿Y cómo conviven con esos recuerdos?
El libro de Gonzalo Mainoldi es una forma visual para reflexionar sobre estas preguntas. Y lo hace a través de series de imágenes, no con fotografías aisladas o desconectadas entre sí. Cada serie es un conjunto.
Los paisajes borrosos en blanco y negro de la serie Brújula marean. Como si fuese difícil recorrerlos, como si viajásemos por ellos sin rumbo, sin poder ubicarse en tiempo y espacio. Hay vacío, quietud y desolación en ese paisaje.
Las fotos de esa serie fueron tomadas en Malvinas en el año 2012 con una cámara Holga, un tipo de cámaras de bajo costo fabricadas a principios de la década de 1980. Son fotos movidas, fuera de foco, con fugas de luz, distorsiones y efectos borrosos. Forma y contenido se entrelazan, se potencian, se ayudan para decir. En esta serie los paisajes no son paisajes, las sombras y los caminos no son solo sombras y caminos. Una pradera, un montón de escombros o una formación rocosa se vuelven significantes. Alguien vuelve a Malvinas. ¿Qué ve cuando vuelve? ¿Qué siente? ¿Qué recuerdos se le remueven?
No hay en las imágenes intenciones literales. Hay más bien una búsqueda sensorial, una historia común que se desenvuelve en paisajes despersonalizados. No hay retratos ni historias con nombre propio. Las fotos muestran lo que unió a todos aquellos que combatieron en las islas. Un territorio que se muestra hostil.
El libro no busca un registro documental sino ser un disparador emocional. Hay encierros, confusión, sensaciones de ahogo, de aislamiento y soledad. Pero también hay contención, silencios, algo de paz.
El autor compartió un viaje con excombatientes y en esa convivencia reaparecieron los recuerdos, el dolor de lo no dicho, también el compañerismo, la solidaridad, las risas que salvan.

Cora Gamarnik