La vida transcurre en su dinámica, deviniendo en ciclos, en períodos con procesos de constante renovación. En su percepción aparecen significados diversos, resulta imposible escapar a la propia construcción.
Del mundo emergen bordes y relieves que forman lo observado, generando la sensación de que nada es único, despejado de sus particularidades, todo es por el mero hecho de su esencia.