Sobre Tablas

 

Sobre Tablas

Publicado en el Año 2 Nro 12 del mes de Octubre 2018 pág.120

 

 Fue comienzo de 2016 que participaba en una cooperativa de fotógrafos, la agencia llamada FotoSur, en la que la mayor parte de las notas que hacíamos tenían que ver con la coyuntura política, aunque teníamos total libertad para generar otro tipo de contenidos era muy difícil salir de eso porque el escenario de la actualidad no nos dejaba mucho tiempo. En ese contexto decidí apropiarme de un espacio que tuviera más que ver con una agenda cultural y así surgió lo de ir a fotografiar obras de teatro independiente, que era algo que disfrutaba mucho como espectador, obras que no tenían nada que ver con el realismo o naturalismo, sino más bien con el absurdo, el grotesco y el clown. Todo lo anterior es una verdad a media, porque la otra -y quizá más verdadera motivación- fue que también en ese momento conocí a mi actual pareja y no tenía un peso para invitarla al teatro, por lo que empecé a canjear mi trabajo por dos entradas. El momento de la conquista es crucial y uno por sostener una mentira tiene que llevar el asunto hasta las últimas consecuencias, y es así que seguí yendo al teatro con mi cámara al punto de no concebir la idea hoy de disfrutar de una obra como mero espectador, sino que necesito fotografiar lo que veo. Así como alguna vez en mi biografía para este mismo espacio puse que llegué a la fotografía de casualidad, como al trabajo que presenté (De Brujas y Lobizones), me volvió a pasar lo mismo con esta experiencia del teatro independiente, y soy muy agradecido a mi suerte, porque he conocido a lo largo de este período a gente muy valiosa que han sido muy generosos conmigo: actores y directores que cada vez más seguido me llaman para que les haga fotos en las funciones o incluso para que vaya a hacerlas en un ensayo general y después las utilizan en los flyers, o para prensa y difusión. Y para terminar quiero confesar otra verdad, porque si el material presentado les llegara a parecer bueno, sepan que no tengo ninguna responsabilidad, ya que los registros son un mero muestreo de lo que sucede en la escena: las obras son -entre otras muchas cosas- esos fragmentos, o pinturas que yo modestamente pude rescatar, pero están ahí, generosos se brindan para que cualquiera que vaya con una cámara y un dedo índice en buen estado de salud pueda sentirse un virtuoso.

 


 

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