Sonrisas Vigiladas

por Fernando Cata Carrizo

Sonrisas Vigiladas - Portfolio fotográfico de Fernando Cata Carrizo publicado en el Año 2 Nro 11 del mes de Septiembre 2018
Los pensamientos disidentes a lo largo de la historia han sido asociados con la locura, lo anormal o fuera de la norma, y encerrados como forma de control social y de orden. Las cárceles, los psiquiátricos y comunidades terapéuticas forman una serie de instituciones que tienen un objetivo en común: aglutinar los comportamientos que se consideran anómalos o disfuncionales. De esta manera, las personas que ingresan a una institución de contexto de encierro, son sometidos a normas y a una reestructuración, para cumplir con una estandarización de comportamientos para el bien estar general. El incumplimiento de éstas lleva a sanciones punitivas, las cuales traen consigo tratos deshumanizantes. Las comunidades terapéuticas surgen en el año 1938, inspiradas en los grupos de Alcohólicos Anónimos. Buscaron ser una opción para las personas con consumos problemáticos, (en aquel momento llamados toxicómanos) instalando el aislamiento llevado adelante por las mismas personas recuperadas. Sinanon y Daytop fueron los primeros dispositivos, los cuales se regían con una base terapéutica cognitiva conductual, que avalados por la Corte Suprema de Nueva York dieron una alternativa a la cárcel para esta problemática (Elena Goti (2003) "La comunidad terapéutica, breve repaso de su historia y algunas definiciones del modelo") En Argentina se llevó adelante este mismo modelo, y hasta el día de hoy gran parte de la estructura se sostiene haciendo caso omiso a lo que establece la ley de Salud Mental N° 26.657, que surge como un cambio de paradigma en donde la desmanicomialización es lo más sugerente. Esto nos posiciono como una de las pocas regiones en donde este cambio de paradigma se acompaña desde lo jurídico. Esta ley fue un avance en Derechos Humanos, y en el trato hacia los residentes y pacientes. Fue una transición de "el adicto" a "persona con consumo problemático". La ley establece que debe desestimarse la institucionalización por parte de instituciones subvencionadas por el estado. Sin embargo, esto no se ha cumplido en la mayoría de estas instituciones, que cumplieron el plazo de 365 días sin reformas en sus estructuras terapéuticas, haciendo caso omiso a lo establecido por ley. De esta manera, las normas en estos centros terapéuticos cumplen el objetivo de controlar un comportamiento de los que residen dentro de los mismos, desarrollando un espacio de vigilancia constante. LA VIDA EN LA COMUNIDAD En esta comunidad terapéutica fotografiada, el día transcurre lleno de actividades tanto de limpieza como quehaceres diarios de la cocina y también tareas recreativas. Cada una de ellas cumplidas en horarios rígidos, llevados adelante por un responsable que tiene a cargo compañeros que, a su vez, se dirigen a un Operador Socio Terapéutico (OST), quien cumple el rol de un encargado general en un sistema fabril. Todos estos aspectos denotan el sueño de Jeremy Bentham, quien ideo el panóptico que tenía como objetivo generar un estado consiente y permanente de visibilidad. Esta comunidad terapéutica conforma una estructura en donde la oficina del OST puede observar y tiene salida a distintos espacios dentro de la casa. Las habitaciones de los residentes se encuentran alrededor de esta oficina, y las entradas están mirando a la puerta de la recién mencionada autoridad, dando a entender que una persona es capaz de mirar, vigilar o estar atento a las acciones de los asistidos constantemente. Se ejerce de esta manera un poder que es sistemático sobre los residentes, siendo la vigilancia la diva y la prioridad de este tipo de instituciones. En este ambiente, bombardeado de mensajes normativos y de "valores positivos" en los diferentes espacios en donde se camina, se respira un aire de tensiones momentáneas con sonrisas que se esparcen y un espíritu de camaradería impulsado por lo comunitario, que casi deja de lado lo individual. FOTOGRAFIANDO LA COTIDIANEDAD Se conforma un camino de pasatiempos, de tiempos libres ocupados en desarrollar los gustos personales, momentos grupales compartidos, y malestares cotidianos generados por la lejanía de la familia y el barrio, que juntos componen un todo. Esta es una lejanía que una vez a la semana se rompe con las visitas de quienes acompañan a los residentes en este proceso, o que son cómplices del alejamiento del medio y del contexto que ellos habitaban; o en las salidas que les son aceptadas a los miembros de la comunidad luego de realizar peticiones. Así, en esta serie de imágenes, se intenta dejar en la retina los espacios de esta casa, como así también quienes son los que la habitan y sus particularidades. Micro espacios personales que dan libertad dentro de tanta presión. Una montaña rusa de emociones constantes. Leer mas...

 

 


 

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