La obra intenta mostrar el transcurrir del tiempo y mis recuerdos de lugares de la provincia que me acogió a mediados de los años 70 y en la cual pasé la mayor parte de mi vida. No es casual el orden de las imágenes, el juego de los claroscuros busca mostrar el fluir de los recuerdos y como éstos se van difuminando con el paso de los años. Pero sin perderse, nunca, del todo...
Me gusta hacer fotografías que muestren una realidad desde otro punto de vista.
Trabajo en blanco y negro porque me ayuda a centrar la mirada del observador en los detalles, las texturas del agua, las nubes, cierta atmósfera...
La larga exposición es mi opción principal para poder retratar paisajes que están allí pero son imposibles de ver con ojos humanos.
En varias de las fotografías de esta serie se aprecia el movimiento natural del agua a través del tiempo. En ese transcurso lo que habitualmente vemos se transforma, cambia, se modifica imperceptiblemente de un instante a otro. Sin embargo con la cámara capto todos y cada uno de esos múltiples instantes en una sola toma, obteniendo algo así como una sumatoria temporal. En esa busqueda de algo indefinido van pasando por mi mente paisajes surrealistas, dramáticos, fantásticos, que intento plasmar de la mejor manera que me es posible.